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El 3 de Septiembre de 2003 nuestra madrina Lourdes Larrañaga Cordón, junto con sus hijos Alvaro y Sabier, visitó a su niño apadrinado Japhet Muthomi en el poblado de Ndiuni (Kenya).
Así es como Lourdes nos cuenta su experiencia:
En primer lugar deciros que las personas de la Organización en Kenia son extraordinarias, nos recibieron como si fuesemos personas especiales para ellos y nos sentimos abrumados con sus atenciones y su ilusión por nuestra llegada. Danson y Angeles nos acompañaron al poblado de mi ahijado. No os explico cómo es porque lo veis reflejado en la foto. Yo iba un poco nerviosa y mis hijos tambien. En cuanto llegamos, nos recibieron como si no se creyeran que era cierto lo que veían.

Angeles nos explicó que para la Organización eran muy importante estas visitas, éramos la primera familia que visitaba a sus ahijados y por ello estaban pendientes de que todo saliera bien, como asi fue. En seguida se estableció un ambiente de cordialidad entre todos, la pobreza en esa zona es extrema, carecen de lo imprescindible y te quedas con la impresiión de que es una gota en el oceáno ese minuto de felicidad compartida. A la vuelta cambiamos impresiones con la Organización. Conocimos a todos los cooperantes que trabajan en Embu y están muy esperanzados porque el actual Gobierno les va a dejar llevar a cabo los proyectos que tienen preparados.

La segunda visita fue muy diferente, la zona no parece tan pobre y desértica, tienen una vegetación exuberante, cocos, platanos. Nos llevaron a conocer las instalaciones de Plan, tras de saludar y conversar un rato, fuimos a conocer los proyectos que tienen en marcha, con los voluntarios, escuela, huertos, y por fin al poblado, con la sorpresa de que era mucho mas numeroso, ya lo veréis por las fotos. Nos recibió una gran familia, desde abuelos, padres, niños,cuñados, mujeres y pasamos un rato muy simpatico, sobre todo con los niños que son lo mejor del mundo, nunca hubiera creído que la sonrisa de un niño me pudiera conmover de esa manera. La gente es reacia a apadrinar un niño porque piensa que el dinero se queda por el camino, o que no llega a la familia, pero en ese camino existen muchas personas a las que de no ser por la Organización no sabemos que sería de sus vidas. En las instalaciones de Embu habia cinco muchachas delante de un ordenador, trabajando dignamente, solo eso basta para justificar el dinero que se envía, por eso animo a todo el mundo a que apadrine un niño, y que piense que el único dinero que no llega a ninguna parte es el que te quedas en tu bolsillo.

De Kenia solo quiero deciros que lo mejor del viaje ha sido la visita a los niños.
Hace mucho tiempo que no sentía algo tan gratificante en mi vida.
Hasta pronto, un abrazo.
Lourdes

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