Negar la educación
Awawou, de 18 años, vive en Kpessi, un pueblo pequeño de East Mono en Togo. Su padre murió poco después de que ella naciera y su madre antes de que comenzara a ir a la escuela. Sin saber leer y sin una educación formal, la madre de Awawou no le dio importancia a registrar a su hija al nacer. Por ello, Awawou creció sin un certificado de nacimiento.
Criada por su abuela, Wawou vio cómo sus amigas y primas comenzaban el colegio mientras a ella se le impedía ir a la escuela. Desesperada por aprender a leer y escribir, Awawou convenció a su abuela para que hablara con el director del colegio y poder ir a clase. Tras varios años de estudios, Awawou comenzó el último curso de primaria y se registró para hacer el examen final, que le permitiría pasar de curso. Sin embargo, una de las condiciones para hacer este examen era poseer un certificado de nacimiento. Su solicitud, al igual que la de muchos compañeros de su clase, se denegó hasta ser registrada.
En Togo, registrarse treinta días después de nacer cuesta alrededor de 5.000 Cfa (8€). De media, los ingresos anuales de un togolés son inferiores a los 300€. Así que para la abuela de Awawou, una mujer mayor que cría sola a una niña, pagar su registro es imposible. Awawou no se presentó al examen. Pasó todo ese año y el siguiente trabajando en cualquier cosa para ganar lo suficiente y pagar el certificado. Finalmente, Awawou lo consiguió: el año siguiente se presentó con su certificado al examen. Aprobó, pero continuó sus estudios en una clase con niños bastante más pequeños que ella. Sintiéndose incómoda y extraña, dejó la escuela y su pueblo para buscar un futuro mejor en Lome. Una oportunidad que resultó ser de todo menos exitosa.
De vuelta en casa, con historias que no quiere recordar, Awawou continúa soñando con aprender cosas y convertirse en costurera. Sin embargo, por el momento sólo puede pensar en mantenerse a sí misma y a su abuela con vida.
|