Un informe de Plan estima que alrededor de 300.000 niños togoleses entre cinco y quince años (el 12%) son enviados a trabajar a ciudades lejanas o extranjeras a cambio de prácticamente nada. Son obligados a salir de sus aldeas con la esperanza de una vida mejor, educación, formación u oportunidades laborales. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Se les obliga a trabajar en Benin, Nigeria, Gabón, Liberia, Costa de Marfil, Camerún y Burkina Faso, entre otros, a cambio de, en la mayor parte de las ocasiones, nada.
En Togo, un país de una región africana donde alrededor del 55% de los niños no son registrados al nacer, la ausencia de sistemas formales de registro ha facilitado la creación de complejas y sofisticadas redes de tráfico infantil. Una dura realidad que podría evitarse, en muchas ocasiones, con un simple certificado de nacimiento. Gracias a los formularios oficiales que identifican a los niños, la policía puede reforzar su capacidad de control sobre las fronteras nacionales evitando, de este modo, la explotación de muchos niños enviados a trabajar al extranjero.
Actualmente, Plan Togo trabaja por ampliar y reforzar las leyes y las políticas de protección infantil. Además, a nivel comunitario, realiza actividades de sensibilización de la población sobre la importancia de este derecho y la necesidad de registrar a todos los niños.