De Madrid a Dakar El Rally de la Cooperación
La expedición Rumbo al Sur llevó a 87 jóvenes madrileños a conocer de primera mano los programas de desarrollo que se llevan a cabo en Marruecos, Mauritania y Senegal.
TEXTO: OLIVIA PIQUERO
Cuando uno llega a Dakar se sorprende por la multitud de personas que van y vienen, de un lado a otro, sin hacer nada. Pero cuando se cae en la cuenta de que más de la mitad de esos zombies urbanos son niños, la sensación de desazón aumenta. Dar un paso significa estar rodeado de decenas de pequeños. Sus muecas ante la cámara son tan exageradas como la alegría que les produce verse en la pantalla. Pero su felicidad aumenta si el regalo es un boli y un trozo de papel: significa que es el momento perfecto para demostrar que saben escrbir.

Muchos de ellos, 5.000, aprenden en el centro Sauvegarde de Dakar, regentado por Plan España y la ONG Musol, cuyo objetivo es la atención de los menores que viven en el suburbio de Guadiwaye. Con una población de más de 850.000 personas, la falta de trabajo y el éxodo de gran parte de los adultos a Italia o España ha hecho que se instale un clima de violencia entre aquellos que un día abandonaron las áreas rurales en busca de El Dorado senegalés. Esta realidad es la que han podido ver los 87 jóvenes de Madrid Rumbo al Sur, tras recorrer 6.500 kilómetros. El centro Sauvegarde, que no sólo ofrece refuerzo escolar sino también ayuda nutricional, sanitaria y formación profesional a los jóvenes y a sus madres, fue el elegido por el gobierno madrileño para poner el broche final a la aventura Rumbo al Sur.
Así, durante un día, los menores del centro se convirtieron en profesores y enseñaron sus habilidades a los jóvenes madrileños en diversos talleres. Una jornada en la que se pudieron ver los verdaderos resultados, como dijo Inés, de 17 años, de la cooperación. Para ella este verano le ha regalado el viaje de su vida. Y lo mismo han experimentado sus compañeros Nacho, Ana y laura. Todos han sacado sus propias conclusiones del viaje.
Plan España trabaja para evitar que el éxodo masivo sea la única salida. Y lo hace a través de la mediación familiar y social, y mediante la rehabilitación de los menores con problemas. Un intento de que los niños sean realmente niños, enseñando a respetar, tal y como explica Ousseynou Diop, responsable de proyectos de Plan Senegal, los derechos de la Infancia. Para ello, la educación es la mejor arma.
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