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La situación en Kenia sigue siendo tensa, aunque se ha observado un retorno a la normalidad en algunos centros urbanos. En la actualidad, no hay datos oficiales sobre las víctimas del periodo de violencia que ha visto el país desde finales del pasado mes de diciembre; el gobierno, por una parte, y la oposición por otra habla de entre 500 y 1000 personas.
Según las últimas estimaciones, 500.000 personas necesitarán ayuda humanitaria; entre las necesidades más urgentes se encuentran alimento, acceso a agua potable, cobijo, atención sanitaria y medidas de protección de los niños y niñas.
Plan Kenia coordina sus actuaciones de forma estrecha con los otros actores gubernamentales y no gubernamentales, y colabora en el monitoreo de la situación con los líderes comunitarios, grupos de interés, grupos de niño/as y jóvenes, además de cooperar con los gobiernos locales. Aunque las regiones donde Plan trabaja no hayan sido afectadas directamente por la ola de violencia, la población de todo el país está profundamente afectada por el caos y la violencia que ha visto el país durante los últimos días.
Como resultado de la violencia, el suministro de alimento ha sido interrumpido, dejando a cientos de niños, niñas y personas adultas en riesgo de malnutrición. Según estimaciones, casi la mitad de los desplazados son niño/as. En la provincia de Nyanza más de 100.000 personas se han visto obligados a abandonar sus hogares por los enfrentamientos y necesitan asistencia inmediata.
Los niños juegan en el parquet Jamhuri, adonde huyeron de la violencia que se ha producido en sus comunidades Plan ha respondido inmediatamente a la situación. En colaboración con la Cruz Roja de Kenia, se ha iniciado la ayuda de emergencia a 50.000 niños y niñas y 5.600 mujeres embarazadas y madres lactantes. Se distribuirán alimentos de alto contenido proteico y energético y equipamiento para las familias y se organizará asesoramiento sobre las necesidades nutricionales de las comunidades afectadas. Igualmente, Plan ofrecerá apoyo médico y psicológico a los niños y niñas afectados por la violencia a través del establecimiento de centros de emergencias y la distribución de medicamentos y la contratación de personal especializado para asistir a las víctimas.
La ayuda a largo plazo incluirá la reunificación de las familias separadas durante el desarraigo, la protección de los niños y niñas contra la violencia y el fortalecimiento de la participación de los niños y niñas en proyectos de reconciliación, desarrollados con el fin de fomentar – de forma sostenible – relaciones pacíficas entre las comunidades. En Uganda Plan está prestando apoyo a cientos de niños y niñas y sus familias que cruzaron la frontera, escapando de la grave situación en Kenia. Se está distribuyendo alimentos básicos como leche y harina de soja, leña y purificadoras de agua a más de 1.300 refugiados. La mayoría de estas familias han perdido sus casas y posesiones debido a los incendios provocados durante los enfrentamientos. Los enfermos y heridos están siendo trasladados al Centro de Salud de Malaba, apoyado por Plan a través del suministro de medicamentos.
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