El invierno amenaza a los niños de Pakistán
Mansehra, 18 oct. Mientras el tiempo se agota para las comunidades que todavía no han recibido asistencia, la agencia internacional por la infancia Plan advierte sobre una grave crisis entre los niños que han sobrevivido al terremoto de Pakistán.
Se estima que 20.000 niños murieron a causa del terremoto y alrededor de 1 millón han perdido sus hogares. Muchos de los supervivientes se exponen ahora a nuevas amenazas derivadas de las consecuencias de la catástrofe. Plan Internacional afirma que miles de niños podrían morir a causa de la lluvia y la nieve, las temperaturas extremas durante la noche, las enfermedades o las heridas sufridas.
El Director General de Plan, Tom Miller, afirma: "El peligro no ha desaparecido para los miles de niños que escaparon de la destrucción inicial, y ahora son más vulnerables que nunca. Muchos de ellos llevan una semana sin refugio o ropa adecuda para el frío, además carecen de combustible para calentarse, comida y atención médica."
El tiempo en la región es uno de los principales problemas. Durante la noche, las temperaturas en el Hindu Kush son extremas, y con la llegada del invierno todo comenzará a helarse. Ya hay niños tiritando alrededor de pequeños fuegos en los campos, donde las reservas de combustible escasean. La directora de Plan Pakistan, Mia Haglund Heelas dice: "Ya hemos visto casos de neumonía y otras infecciones respiratorias entre los niños. Ahora nos preocupa que con el descenso de las temperaturas y la falta de alimentos, el número de casos aumente drásticamente.
La organización ve imposible saber cuántos niños heridos aguardan la llegada de asistencia en las comunidades aisladas. "Tememos que, debido a la falta de asistencia, los niños con heridas leves mueran. Sabemos que cuanto más tiempo pase, más niños morirán o sufrirán amputaciones debido a las infecciones. Lo único que podemos hacer es trabajar lo más rápido posible para encontrarlos", afirmó Haglund Heelas. Plan trabaja contrarreloj para proporcionar refugio, agua, comida, combustible y mantas para los niños que sobrevivieron, pero que ahora no tienen nada.
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